Una reforma integral es una secuencia, y cada fase depende de que la anterior esté cerrada. Saltarse el orden es la causa más común de tener que deshacer trabajo pagado.

1. Proyecto y decisiones

Antes de que entre nadie: distribución definitiva, ubicación de aparatos sanitarios y electrodomésticos, puntos de luz y enchufes, y selección de materiales. Cuantas más decisiones queden abiertas, más cambios habrá en obra, y un cambio en obra siempre cuesta más que en el plano.

2. Demolición y retirada

Se retira lo que no se queda y se gestiona el escombro. Aquí aparecen las sorpresas: el estado real de los pilares, las bajantes y el forjado no se conoce hasta que se abre.

3. Instalaciones

Fontanería, saneamiento, electricidad, calefacción y ventilación. Es la fase que fija todo lo demás: una vez cerrado, mover un punto significa picar.

4. Albañilería, solados y alicatados

Tabiquería nueva, recibidos, suelos y azulejos. A partir de aquí, cada cambio afecta a material ya colocado.

5. Carpintería y acabados

Puertas, armarios, mobiliario, pintura y remates. Es la fase visible, la que da la sensación de que la obra avanza, aunque el grueso del trabajo esté ya hecho.

6. Repaso y recepción

La lista de repasos se hace recorriendo la vivienda con la obra terminada y limpia, no antes. Conviene dejarla por escrito y fijar fecha de resolución.

Quién decide qué en cada fase

En proyecto decide el propietario, asesorado. En ejecución decide la dirección técnica cuando existe, y el jefe de obra en el día a día. Tener claro quién decide evita órdenes contradictorias a los gremios, que es una fuente clásica de errores y de sobrecostes.

Un único canal de comunicación con la obra ahorra más problemas que cualquier cláusula del contrato.

El replanteo

Antes de levantar tabiques se marcan en el suelo las nuevas divisiones a tamaño real. Es el momento de comprobar si el pasillo es realmente cómodo, si la puerta abre donde se pensaba y si el mueble previsto cabe.

Media hora de replanteo evita convivir treinta años con una habitación que resultó más pequeña de lo que parecía en el plano.

Coordinación entre gremios

El electricista y el fontanero deben trabajar antes del alicatador, y el carpintero necesita el suelo terminado para tomar medidas. Cada solape mal planificado genera esperas o trabajo rehecho.

Cuando se contrata por gremios, esta coordinación la asume el propietario. Conviene saberlo antes de elegir esa opción por precio.

La limpieza final no es un detalle

Una obra genera polvo fino que se deposita en todas las superficies y dentro de los mecanismos. La limpieza de fin de obra es una partida específica, distinta de una limpieza doméstica, y debe estar presupuestada.

Sin ella, la sensación al entrar en la vivienda terminada no se corresponde con el trabajo realizado.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo elijo los materiales?

Antes de empezar. Los plazos de suministro de algunos materiales condicionan la obra, y elegir sobre la marcha genera parones.

¿Puedo cambiar de idea a mitad?

Se puede, pero cada cambio tiene coste y plazo. Lo razonable es dejar por escrito cómo se aprueban y valoran los cambios antes de empezar.

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