Antes de cambiar la calefacción conviene saber por dónde se va el calor. En la mayoría de las viviendas anteriores a la normativa actual, la respuesta está en tres sitios.

Huecos: ventanas y cajas de persiana

Las ventanas son el punto más evidente, pero la caja de persiana es con frecuencia el agujero real: es un hueco abierto al exterior con una tapa sin aislar. En una reforma se puede resolver, y es de las mejoras con mejor relación coste-efecto.

Fachada

El aislamiento por el exterior es el más eficaz porque elimina puentes térmicos, pero es una obra de edificio. Por el interior se puede trasdosar, asumiendo pérdida de superficie y sin resolver los puentes de los frentes de forjado.

Suelos y techos en contacto con espacios no calefactados

Un primer piso sobre un local o un portal, o un ático bajo cubierta, pierden mucho por ahí. Son superficies que en una reforma interior sí se pueden aislar.

El orden importa

Aislar antes de dimensionar la calefacción permite instalar un equipo más pequeño y gastar menos. Hacerlo al revés obliga a pagar potencia que no habría hecho falta.

Los puentes térmicos

Son los puntos donde el aislamiento se interrumpe: frentes de forjado, pilares embebidos en fachada, contornos de ventana y cajas de persiana. Concentran pérdida de calor y son donde aparecen las condensaciones y los mohos.

Aislar por el interior mejora el conjunto pero no resuelve los puentes; por el exterior sí, y esa es su ventaja principal.

Ventilar sin perder el calor

Una vivienda bien aislada y estanca necesita renovación de aire controlada. Abrir ventanas de par en par unos minutos renueva el aire sin enfriar los muros; tenerlas entreabiertas todo el día enfría la vivienda entera.

Cuando hay sistema de ventilación mecánica con recuperación de calor, el problema se resuelve solo, pero es una instalación que hay que prever en obra.

El orden de las mejoras

Primero lo que no se puede hacer después: aislamiento en el interior de cerramientos si se va a trasdosar, y cajas de persiana. Después ventanas. Y por último el sistema de calefacción, dimensionado ya sobre la vivienda mejorada.

Ese orden reduce la potencia necesaria y, con ella, el coste del equipo y de la factura.

Cómo saber si ha funcionado

La comprobación honesta es comparar consumos entre inviernos equivalentes, no la sensación de las primeras semanas. Y revisar si han desaparecido las condensaciones en los puntos donde antes aparecían.

Guardar las facturas del año anterior a la reforma permite hacer esa comparación con datos.

Por dónde se pierde el calor, en orden

En una vivienda tipo anterior a la normativa moderna, el reparto aproximado de pérdidas sitúa en primer lugar los huecos —ventanas y cajas de persiana—, seguidos de la fachada, la cubierta cuando la vivienda está bajo ella, el suelo cuando da a un espacio no calefactado, y por último la ventilación descontrolada por infiltraciones.

Ese orden explica por qué cambiar ventanas suele ser la primera medida: concentra una parte importante de la pérdida en una superficie relativamente pequeña y accesible. Pero también explica por qué, si solo se cambian las ventanas y no se toca la caja de persiana, la mejora se queda a medias.

Aislar por dentro: cómo hacerlo bien

Cuando no se puede actuar por el exterior, el trasdosado interior es la alternativa. Consiste en levantar un tabique ligero por dentro de la fachada con aislamiento en el interior de la cámara. Resta unos centímetros de superficie y no elimina los puentes térmicos de forjados y pilares, pero mejora sustancialmente el comportamiento del muro.

La ejecución tiene detalles críticos: continuidad del aislante en los encuentros, tratamiento de las jambas de ventana y control de la condensación intersticial. Bien resuelto funciona muy bien; mal resuelto puede generar humedades donde antes no las había.

Lo que se nota y lo que se mide

La sensación de confort mejora antes y más de lo que indica la factura, porque desaparecen las superficies frías que provocan la sensación de pared que roba calor. Es un efecto real, aunque no aparezca en el contador.

Para medir el ahorro con honestidad hay que comparar consumos entre inviernos parecidos, corrigiendo por temperatura exterior. Cualquier otra comparación —las primeras semanas, un mes suelto— está condicionada por el tiempo que ha hecho y no dice gran cosa.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto grosor de aislamiento?

Depende del sistema y de la zona climática. Lo decide el técnico según la solución adoptada.

¿Aislar por dentro quita mucho espacio?

Un trasdosado resta unos centímetros por paramento. En estancias pequeñas es un factor a valorar.

¿Tienes una reforma en mente?

Cuéntanos qué necesitas y en qué localidad de Navarra. Te ponemos en contacto con empresas de reformas habilitadas que trabajan en tu zona, para que compares propuestas. Sin coste y sin compromiso.

Pedir presupuesto

Si quieres ver qué reformas cubre el portal: reformas que cubrimos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *